martes, 31 de enero de 2017

Bartolome Jimenez Acosta

Nació en Cádiz el 16 de Octubre de 1764
Hijo de industriales tablajeros, fue esta su primera profesión y de su contacto con el ganado en el matadero surgió la vocación no muy prematura, pues no la sintió hasta cerca de sus cuatro lustros.
Juan Castell matador de toros retirado, pariente de su padre, gustoso de las aficiones del joven, le examino de aptitudes y comprendiendo reunía las precisas para el arte, le presento a su amigo el gran Pedro Romero, que en Cádiz había fijado en aquel tiempo su residencia y al lado del espada rondeño toreo Bartolomé en Andalucía desde 1787, viniendo con su maestro a las corridas reales Madrileñas de 1789, pero no de banderillero y media espada, si no de lo primero únicamente pues los medias espadas fueron José y Antonio Romero, Francisco Herrera y Juan Jose de la Torre.
No toreó en Madrid en 1790. Continuando en provincias al lado de Romero, y este que apuntaba los anhelos del muchacho por llegar a matador, le permite figurar de media espada para estoquear los últimos toros.
Con Pedro y sus hermanos José y Antonio Romero viene nuevamente a Madrid en 1791. No puede figurar de media espada por ser Herrera, Torre y Jose Jimenez los contratados para ello; no obstante sustituye a Torre en la corrida del 19 de septiembre y estoquea su primer toro en Madrid.
Pedro Romero lo recomienda a los Maestrantes sevillanos y estos atienden al diestro de Ronda contratando a Bartolome de media espada y en unión de "Illo" y Barcés torea en las fiestas de los días 25 y 27 de mayo y 10 a 12 de Junio de 1793.
Supo captarse su simpatía de los citados matadores; quedó muy bien en la muerte de sus toros, especialmente en el ultimo de la tercera corrida, un toro bravisimo de Don Luis Bil, de la Rinconada, al que preparó con solo dos pases y mató de una gran estocada, practicando a la perfección la suerte de recibir. La Maestranza quedó tan complacida del trabajo de media espada, que le renovó el contrato, no solo para las corridas de otoño de aquel año, si no para todas las del siguiente, que fueron doce en total. En estas corridas de esta temporada hallabasé en la Plaza el diestro retirado Joaquin Rodriguez " Costillares" a quien brinda sus toros "Illo" y Conde y lo propio hace Jimenez que con gran fortuna practicó la suerte del volapie. En honor del inventor de la misma.
Nuevamente se le ajusta con la misma categoría para las corridas de 1795; pero en vista de los progresos realizados, el primer matador Jefe de Lidia José Delgado "Illo", le admite como tercera espada, y el 16 de mayo alterna por primera vez como matador de toros con el citado Francisco Garcés, quedando como matador de alternativa sin cesión de trastos, por no ser de ritual en aquel tiempo esta ceremonia.
En su nueva categoría alternó ya en las corridas de otoño dispuestas por la Maestranza. A la plaza Madrileña no viene hasta el año 1801 toreando algunas corridas sueltas despues de la muerte de "Illo".
Selecontrata por la Junta de Hospitales para la temporada 1802; pero en estas fiestas, como las anteriores de 1801, no viene de media espada si no de matador de cartel, para alternar con José Romero y Antonio de los Santos.
Vuelve a ser contratado con Romero y Agustín Aroca para 1803; torea toda la temporada y las corridas reales, y al retirarse José Romero al finalizar este año su contrato, queda Jimenez de primer matador en 1804.
Decaen algo sus facultades por enfermedad; sufre una grave cogida el 9 de Abril; no reaparece hasta el 28 de mayo; lo efectúa con su valentía características;  sufre nuevos leves percances y el 1 de Octubre trabaja por ultima vez en Madrid. Prohibida la fiesta en 1805, se retiró a su pueblo natal ocupándose de nuevo en la industria de la carne.
Nuestro inolvidable maestro Luis Carmona - Gloria Goce- poseía una composición de aquel tiempo, en la que, con referencia a Bartolome Jimenez, decía: "A Bartolomé le han premiado -con justicia y con razón- Puesto que en Cádiz le han dado - un beneficio poltrón - no: Tabla me he equivocado - Muchos años goce allí los placeres de su tierra - por que me parece a mi que si hay mas toros se entierra - en el Hospital de aquí".
Aludía el poeta a las frecuentes cogidas que sufrió el ultimo año. Pasó unos años en su tierra; pero la nostalgia del oficio le hizo volver a las plazas, no en España, si no en Portugal, donde termino por avecindarse toreando hasta el año de 1815. Fijo su residencia en Oporto y allí murió el 7 de Noviembre de 1823.
Aquí tiene el curioso amigo cuanto nosotros sabemos del valiente matador de toros gaditano Bartolomé Jiménez Acosta.
 

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